Cierta noche, cuando llegábamos en la Casa Espírita para los trabajos, un compañero nos dijo: – Encontré a un amigo con problemas y le recomendé que viniese al NUESTRO CENTRO. Esa expresión hizo con que meditásemos en el asunto.

¿ Porqué Nuestro Centro ? Vamos a algunas consideraciones.

Frecuentamos esa casa espíritista, porque alli nos sentimos bien, sea como participantes, sea como asistentes, y asi vamos llevando la vida. Normalmente lo hacemos una vez en la semana; exagerando, dos.

¿ Pero conocemos de verdad el nuestro centro? ¿ Como ha empezado, quien lo fundó, cuales son las actividades de la casa ?
¿ Aliás, por hablar de la casa, es propia o alquillada ? ¿ Sabemos el valor de las despesas, quien paga la luz, el agua y los impuestos, que estan cada dia más caros ?

¿ Ya paramos para pensar como todo ha empezado ? ¿ Como se dio el “epi-Centro”?

Hoy, cuando llegamos para la reunión, encontramos todo organizado. Gostamos de leer y hay alli una biblioteca, que nos ofrece libros selecionados de la Doctrina Espíritista, sin cualquier pago. Necesitamos de  asistencia espiritual, o nos gustaria de participar de los trabajos de pases, y alli encontramos los equipos formados, que nos atienden. Tenemos un problema familiar, que envuelve vícios y desharmonías, y socorremonos de la entrevista que nos orienta como vencer las dificultades.

Antecedendo o complementando esa colección de oportunidades, deseariamos oir comentarios y explicaciones sobre el Evangelio del Cristo, a la luz de la Codificación Kardequiana y alli está el orador, con una charla preparada.

Vinimos directamente del trabajo profesional y tenemos sed.  El agua está tratada y el baño limpio. Luego, lembramos de poner entre los pedidos de las vibraciones, el nombre de un amigo que tiene problemas. El lápis, el papel, todo alli está a nuestra disposición.

En nustra casa espíritista hay también, como conviene a toda buena organización, mensajes que la Espiritualidad Superior se nos ofrece por medio de mediuns serios y que, como gotas de sabeduría,   nos van equilibrando, poco y poco. Llevamos algunas para la casa, porque nos parecen sob medida para alguién que conocimos.

¿ Y en la primera vez que vinimos al centro ? ¿ Aún nos lembramos ? Fuimos recepcionados por alguién que, atenciosamente, nos habló de todas las posibilidades que la casa  ofrecia: Explicación del Evangelio, Pases, Entrevistas, Escuela de Espiritismo y Educación Mediúmnica, Moral Cristiana y todo lo que hoy conocimos, más o menos.

Cuando estábamos  con algún desequilibrio psíquico, con la mediumnidad querendo estallar, el equipo responsable nos asistió, juntamente con los espíritus, para organizar nuestros “dons” mediúmnicos, con la finalidad de nos capacitar a servirmos y servirnos. Todo gratis y con cariño, ambos cosas raras de encontrarse hoy en dia.

Hay también en la nuestra sociedad un cuadro de avisos. Curioso que casi nadie lo le y, con frecuencia, hay informaciones importantes. Cursos  ministrados en la casa o en otros centros, charlas, promociones, encuentros, campañas, etc. Encontramos en el cuadro las direcciones de periódicos y revistas espíritistas que nos invitan a que hagamos una subscrición. ¿ Por hablar en eso,  Ud que ahora nos le, subscrevió algun periódico o revista ? Un año cuesta menos que un almuerzo sencillo. ¿Já prestigiamos estos hermanos que hacen grande esfuerzo en la divulgación del Espiritismo, generalmente com sacrifício personal ? ¿ Instruímonos y actualizamonos con la Doctrina, como conviene a todo espíritista, o vamos al centro para dormir ? ¿ Reencarnación es algo precioso. Será que lo creemos, de verdad ?

Otra cosa que olvidamos, o siquiera sabemos, es que el centro es una persona jurídica y tiene compromisos legales y fiscales. Tiene su libro de atas, libro caja, entrega su declaración de impuesto sobre las ganancias, paga tasa de funcionamento y publicidad …

¿ Entonces, caberia la pregunta, porqué frente a  tantas dificultades las personas abren centros espíritistas ?

Porque más grande que los problemas es la vocación para la caridad que se está ampliando en los corazones humanos. Cada centro abierto evita que muchas creaturas terminen internadas en manicomios. La orientación evangélica contribuye para disminuir la venta de psicotrópicos, porque organiza el alma y, por consecuencia, harmoniza el cuerpo. Cada reunión de desobsesión saca de las tinieblas espíritus que vivieron desordenadamente y hoy se esclavizan a las necesidades humanas, porque viven en sintonía con la inferioridad de los encarnados.

¿ Y que comportamento hemos tenido junto a la casa que nos acoge ? ¿ Damos más atención a las fallas, verdad ? Criticamos la hermana que recién nos ha atendido sin la sonrisa habitual, sin imaginar que ella podria tener en la casa su esposo enfermo, o desempleado, pero, a pesar de todo, vino cumplir su obligación, manteniendose en su puesto. ¿ Será que solamente nuestros dolores merecen atención ? ¿ Será que todavia pensamos que el trabajador espíritista es invulnerable al sufrimiento ?

        ¿ Y aquella dirigente, rigurosa en la disciplina, que nos llama la atención porque desaparecemos del trabajo, por comodismo o falta de interese, no será nuestra bienhechora ? Nosotros la vemos con penas, con melindres, porque ella percibió nuestra irresponsabilidad. Detestamos ser corrigidos y no soportamos presiones, solo que ellas todavia son necesarias porque estamos vacilantes.

Después de este teorico esbozo de lo que pasa en la casa espírita, donde, por veces, hasta el amor entre las creaturas está ausente, proponemos que todos nos unamos en las tareas del NUESTRO CENTRO. Cuando llegar la hora de la salída, cualquier uno puede cerrar la ventana, desligar la luz y cerrar la puerta. Todos reunidos formamos el Espiritismo, la  redentora Doctrina, que no depende de papas o gurús, de ministros o curas, de maestros o pastores. Es la doctrina del auxílio mútuo, donde no hay mayor o menor. Es la lección que el Cristo enseño a los pocos que podian entenderlo en  su tiempo y que Kardec popularizó, para que un mayor número de creaturas pudiese ser beneficiado. Lamentablemente aún somos pocos.

Sin embargo, cada cristiano que sirve y da ejemplo, ira animando lo que está a su lado para que arregace las mangas y participe también. En este instante de desentendimiento universal, cuando la palabra crisis es la más pronunciada en todos los pueblos, solamente existe una salída para cambiar el pesimismo generalizado entre los hombres: TRABAJO Y CARIDAD.

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